Editorial de El Nuevo Herald: Crisis humanitaria en Venezuela

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enero 28
/ 2016

A la angustiosa escasez de productos básicos de consumo en Venezuela se suma, ya desde hace tiempo, una crisis de salud causada por la falta de medicamentos y equipos médicos, y también por el deterioro de los centros sanitarios. Recientemente, el problema se ha agravado.

La Asamblea Nacional, controlada por la oposición, declaró el martes que en el país sudamericano hay “una crisis humanitaria de salud”. En el texto aprobado se exige al gobierno “garantizar de manera inmediata el acceso a la lista de medicamentos esenciales que son básicos, indispensables e imprescindibles y deben ser accesibles en todo momento”.

La minoría oficialista en la Asamblea Nacional votó en contra del acuerdo sobre la crisis y defendió las políticas del gobierno en materia de salud. Pero son precisamente esas políticas las que han creado en Venezuela una escasez de medicinas y equipos médicos que constituye un peligro mortal para los individuos con problemas de salud y que, de hecho, ya ha costado la vida de varias personas.

Es de esperar que los diputados oficialistas defiendan a su partido y al gobierno. Pero también es de esperar que como representantes del pueblo vean con objetividad lo que está pasando, no insistan en tapar el sol con un dedo, y propongan soluciones realistas. Lamentablemente, hasta ahora su actitud dista mucho de una búsqueda sensata de soluciones.

La Asamblea rechazó también recientemente el decreto de emergencia económica presentado por el presidente Nicolás Maduro, alegando que aceptarlo era darle un cheque en blanco al gobierno. Precisamente al mismo gobierno que ha llevado a la economía venezolana al despeñadero.

No basta con atribuir los males del país a la caída de los precios del petróleo. Las medidas económicas implementadas desde el gobierno del difunto Hugo Chávez y continuadas –y en algunos casos profundizadas– por su sucesor, Nicolás Maduro, son las culpables del desastre.

La nacionalización de sectores productivos y la asfixia de la clase empresarial causaron la crisis de hoy. Por eso la Asamblea rechazó el decreto de Maduro, al considerar que se disponía a aplicar más de lo mismo.

Los venezolanos votaron el 6 de diciembre por amplia mayoría a favor de los diputados de la oposición. El poder ejecutivo debe leer bien ese mensaje y sentarse a discutir planes de salvación nacional con la Asamblea, que está haciendo un buen trabajo al definir los problemas del país y buscar la manera de resolverlos. Pero en vez de la negociación, Maduro está amenazando con tomar acciones contra el Parlamento por no aceptar el decreto de emergencia económica. Está ignorando la realidad y entablando una batalla inútil con los representantes elegidos por el pueblo mientras la crisis azota a Venezuela.

ENH