Descubre curiosidades y datos curiosos que cambiarán tu forma de ver el mundo

¿Eso qué es? ¿Pero qué significa? ¿Para qué sirve? ¿Cómo llegó a suceder eso? Estás preguntas las escuchamos y de hecho las pronunciamos desde que tenemos uso de razón. ¿Sí lo recuerdan? Cuando nuestra madre intentaba no perder los estribos al tratar de respondernos con paciencia las millones de preguntas de cómo, para qué  y porqué funcionaba cada cosa. Descubre curiosidades y datos curiosos, las fechas históricas que marcaron grandes hitos y también de los que aún no estamos del todo conscientes. La historia guarda grandes sucesos que aún se mantienen ocultos y otros que gracias a la curiosidad del hombre han sido revelados.

¿Ahora bien, qué hace que seamos seres tan curiosos? La historia cuenta que científicos y grandes pensadores siempre sintieron la “chispa” de la curiosidad. De hecho todas las ramas científicas sin duda alguna se nutren de la curiosidad, del impulso y la necesidad de hallar respuestas a problemas de nuestra realidad. Pero para simple mortales como nosotros el ser curioso es un impulso que despierta nuestros mecanismos creativos, nuestro sistema cognitivo se activa y trabaja en hallar una respuesta concreta, sucede igual que cuando éramos niños. Esa envión innato que experimentan animales y humanos han hecho que la historia de la evolución sea continua.

Esas ganas de aprender cómo funciona cada pequeña cosa han hecho de la raza humana una especie: evolutiva, creativa y emprendedora. Así fue como se dio el inventó de la rueda, el hecho de encontrar nuevos avances en el área medicinal, también gracias a la curiosidad del hombre se supo que nuestro planeta Tierra es redondo, que somos una mínima parte de un gran universo que se expande, y otros hechos y datos curiosos que cambiaron nuestra forma de ver las cosas.

¿Pero qué pasa en nuestro cerebro cuando la curiosidad entra en juego?

Diferentes equipos de científicos emprendieron una investigación al respecto y gracias a imágenes tomadas mediante la resonancia magnética han descubierto que cuando intentas dar con la respuesta de algo que desconoces, en tu cerebro se “encienden” al menos dos áreas, una ventral que está relacionada con la motivación y la recompensa y otra del hipocampo que implica el trabajo hecho en la memoria.

En conclusión los investigadores creen que la curiosidad es la forma que nuestro cerebro utiliza para destacar la información que sí merece la pena recordar; es decir, que cuando aprendemos algo de nuestro selecto interés lo recordamos más fácilmente. De hecho, se tiene conocimiento de que sí te encuentras motivado a la hora de adquirir nuevos conocimientos esto provoca que la memoria funcione con mayor precisión, incluso a corto plazo.

¿Pero porqué durante la infancia somos más curiosos que de mayores?

Realmente esta interrogante aún no tiene una respuesta definitiva, ciertamente se sabe que de pequeños  somos más curiosos, a los seis años la mente de un niño es como una pizarra en blanco, divagando podemos decir que quizás por la misma avidez de querer aprender a los chamos les resulta más fácil y rápido que a un adulto; ya a medida que van creciendo se convierten en adultos y algunos pierden esta capacidad más que otros. Por otro lado, tampoco se conoce si esto podría tener alguna repercusión en el cerebro y por ende en la lucha contra enfermedades de carácter neurodegenerativa.

Lo importante y lo que expertos recomiendan es tratar de alimentar la curiosidad, leer, viajar, explorar, discernir distintos hechos, desafiar lo que creíamos saber en un momento dado. Nunca está de más cuestionar los conocimientos adquiridos que nos han llegado por herencia y que dábamos por establecidos a veces hasta erróneamente. No temas en encontrar tú verdad, la curiosidad es un impulso que debes satisfacer, y muchas veces sin importar el precio.

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