¡Descaro! Directivo de Pdvsa involucrado en Panamá Papers no disimulaba su riqueza

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abril 07
/ 2016

El de Eudomario Carruyo es uno de los nombres inmersos en la polémica de los Panamá Papers. El Hombre fue vicepresidente de Finanzas y directivo de Pdvsa.

De acuerdo con César Batiz, en su artículo para Panamá Papers Venezuela, en 2011 figuró por su presunta participación en el esquema Ponzi de Francisco Illaramendi. Cuatro años después de tenerlo como cliente, en 2009, Mossack Fonseca se enteró que era una Persona Políticamente Expuesta, pero mantuvo la relación comercial porque no se le encontró “vínculos con actividades ilícitas”

En septiembre de 2005, cuatro meses después de que uno de sus hijos, Eudo, estrellara un Lamborghini 2004 valorado en más de 174 mil dólares, en una avenida de Miami, Estados Unidos, la firma comenzó las gestiones para registrar a nombre de Eudomario Carruyo la apertura y registro de una empresa, la suscripción de poderes y manejo de cuentas que involucró a Suiza, Panamá e Islas Vírgenes Británicas.

A partir de aquel accidente, en el que murió una persona que acompañaba a su hijo, quien tuvo que pagar una fianza de USD 100 mil, se regaron dentro de la sede principal de Pdvsa en Caracas los rumores de la participación del vicepresidente de Finanzas en el pago a proveedores y en la colocación de dinero en bancos nacionales e internacionales.

El 16 de septiembre de 2005 Mossack Fonseca registró en Isla Vírgenes Británicas una empresa llamada Ozark Invesment Corp, con un capital de 50 mil dólares y emitió 50 mil acciones valoradas en un dólar. Doce días más tarde, desde la oficina de Trusban en Ginebra, Suiza, André Housman, un representante de esa entidad bancaria que opera en paraísos fiscales, solicitó que su cliente, Eudomario Carruyo, fuese incorporado como representante de esa firma recién registrada.

No pasó mucho tiempo para que las dos directoras de la compañía de papel aprobaran que Carruyo, recién nombrado entonces director interno de Pdvsa, tuviera la capacidad de firmar todo por Ozark. Ostentaba Carruyo no solo ese cargo, sino que también era directivo de Citgo, la petrolera venezolana radicada en Estados Unidos, y de las empresas filiales Deltaven y Pdvsa Marina. Pero también quería manejar empresas de papel. No lo hizo solo. De a poco sumó a su esposa, Nancy Perozo, a sus hijos Eudo y Carlos, y hasta a una persona de nombre Juan Carlos Linares Perozo. En agosto de 2007, todos los Carruyo tenían poderes para manejar la firma.

Directivo de Pdvsa

El 29 de octubre, luego de cuatro años como cliente de la firma fundada en Panamá, Mossack Fonseca advirtió que Carruyo es una Persona Políticamente Expuesta (PEP, por sus siglas en inglés).

Desde el istmo alertan a la oficina en Suiza, desde donde no tardaron en responder: “Un cliente ha pedido poderes para una persona que aparece como PEP, pero que no tiene cargo político, sino que solo trabaja en Petróleos de Venezuela S.A., que es un establecimiento relacionado con el gobierno por lo visto, pero esta persona no ostenta ningún cargo político… Por favor den su acuerdo o no para emitir el poder. El cliente, sea dicho de paso, no está contento (como siempre pasa por estos temas)”. Desde Panamá respondieron: “nosotros no hemos encontrado ninguna información que relacione al señor Carruyo con ilícitos”.

Sin embargo, la duda parece haber ofendido al aún vicepresidente de Finanzas, lo que provocó que Trusban desistiera del interés de adquirir un poder para su cliente. Para demostrar cómo funciona el proceso de crear y asignar empresas, dos meses después Bistleigh Overseas LTD cambiaría de mano. Esta vez el manejo quedaría en un ingeniero mecánico de Arzerbaiyán.

El revés no impidió que los Carruyo siguieran en poder de Ozark, aquella compañía registrada en 2005. Pero ante la insistencia de miembros de Mossack Fonseca, que pretendían obtener información más precisa sobre las actividades de la empresa, tocaría al asesor de la familia admitir que “la actividad de Ozark es la apertura de una cuenta bancaria en Suiza”.

En 2011, precisamente 15 días antes de ser cesanteado por Chávez, Carruyo tuvo su último pronunciamiento público. Se trató de una carta enviada a la Asamblea Nacional, donde negaba que la directiva de Pdvsa fuera responsable de la pérdida de USD 453 millones en el esquema fraudulento Ponzi montado por Illaramendi, de quien dijo trabajó contratado para la compañía del Estado en 2004. Además, informó que la estatal petrolera se encargaría de cubrir los fondos extraviados.

Desde entonces, nada más se ha escuchado de su propia voz o leído de su puño. Pasó al ostracismo, pese a que, según la base de datos del Instituto Venezolano de los Seguros Sociales, trabajó en PDV Marina hasta marzo de 2015. Gente que lo conoce, asegura que pasa mucho tiempo en La Romana, República Dominicana, a bordo de un yate adquirido por su hijo, embarcación donde ofrece cenas con lujosas vajillas compradas en Miami o Nueva York.

Sus hijos, sobre todo Eudo, continúan con actividades comerciales de distinto tipo, tanto en Venezuela como fuera del país, aunque no puede volver a EE UU porque huye de la justicia de ese país tras causar la muerte de su acompañante en el accidente de 2005. Además de una deuda con el sistema judicial estadounidense, quedó debiendo más de USD 182 mil al Jackson Memorial Hospital, donde fue atendido tras el choque. Solo pagó la cuenta luego de una demanda en diciembre de 2005. Personas que han trabajado con ellos los identifican como importadores, entre otros productos, de casas prefabricadas para cubrir el déficit de Petrocasa.

SM