Derrotar el militarismo y la represión ; Por Pompeyo Márquez

A- A A+
abril 25
/ 2016

El general Padrino López, ministro de la Defensa y seguidor del ejemplo cubano al cual se aferra, con la anuencia de Maduro quiere copiar el ejemplo del régimen castrista fracasado cuando imita a los militares cubanos que concentraron en sus manos la economía, que la estatizaron como que si esa fuera una solución… No le sonó la flauta poniendo la economía en manos de Raúl Castro cuando era ministro de la Defensa. Entonces cabe preguntarnos: ¿Qué porvenir tiene la economía venezolana -incluso la explotación minera más importante del país¬ que pasaría a depender del manejo de sectores militares con una mentalidad totalitaria? Además de que 32% de los ministerios siguen ocupados por funcionarios castrenses, y según Rocío San Miguel, en la junta directiva de Camimpeg estarán reflejados “los rostros del poder en Venezuela”.

Venezuela no se rinde por encima de la represión, de los Padrino y compañía, está la voluntad soberana del pueblo venezolano de producir un cambio que salve a nuestra patria, muy al contrario de lo expresado por Raúl Castro en su última intervención en la cual sale en respaldo de Maduro, demostrando una vez más la injerencia de los Castro en los asuntos venezolanos a tal punto de dominar posiciones claves del Estado y del país.

Venezuela tiene una tradición de dictaduras militares y a lo largo de la historia esos regímenes han fracasado, y los mismos que los impusieron fueron los que luego los quitaron. Podríamos citar varios ejemplos, pero vamos a escoger el de José Tadeo Monagas quien fue aclamado al comienzo de su gobierno y 10 años después se asiló en la embajada de Francia en Caracas, y las turbas rodearon a la sede diplomática al grito de “Monagas, ladrón, cobarde…” Otro caso sería el de Cipriano Castro, quien al negarse a pagar la deuda, provocó un bloqueo internacional contra Venezuela.

Son ejemplos que deben ser tomados en cuenta en lo que va del siglo XXI a la hora de buscar una salida a esta crisis, de la dictadura militar-civil violadora de las leyes y la Constitución que la ocasionó.

Hoy la situación es otra, porque a la dictadura chavomadurista se ha opuesto toda la opinión democrática del mundo: ONU, OEA, Parlamento Europeo, la Corte Interamericana de Derechos Humanos, los Senados del Brasil y Chile y las cortes españolas, entre otros parlamentos del mundo.

La conjunción de los sectores que agrupa la alianza opositora se traduce en una voluntad inquebrantable, llena de esperanza de que con el apoyo internacional que hemos señalado, podemos mirar el futuro con confianza.

No se puede gobernar un país con la mayoría en contra, porque siempre los regímenes autocráticos, dictatoriales, terminan siendo barridos por la historia como lo fue Pérez Jiménez el 23 de enero de 1958. La tendencia mundial es hacia la democracia y nosotros la conquistaremos mediante la Unidad y la movilización popular.