Depuran deuda de empresarios venezolanos con la Zona Libre panameña

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junio 05
/ 2016

Una nueva metodología acordada entre la Zona Libre de Colón (ZLC) y Venezuela, para depurar las cuentas por pagar que mantienen empresarios venezolanos con sus pares panameños, redujo la deuda de $530 millones a $41 millones.

De acuerdo con el gerente de la ZLC, Surse Pierpoint, esta nueva auditoría se realizó “porque existía mucho escepticismo de parte de Venezuela por la cifra”.

La metodología utilizada se aplicó con base en un proceso de la Comisión de Administración de Divisas (Cadivi), órgano del Estado que administra, coordina y controla la política cambiaria del país, hoy llamado Centro Nacional de Comercio Exterior (Cencoex).

Los importadores venezolanos debían solicitar las divisas a Cadivi para cancelar la transacción, pero para recibir la moneda –dólar a cambio preferencial– el producto debe estar aprobado por el órgano regulador. Ante la falta de divisas, muchos optaban por comprar a la ZLC con un dólar paralelo.

La Asociación de Usuarios de la ZLC manifestó que esta metodología no arroja la deuda real, porque no incluye facturas que no sean de Cadivi.

ZLC Y VENEZUELA DEPURAN DEUDA

La deuda que mantienen los empresarios venezolanos con sus pares de la Zona Libre de Colón (ZLC) ascendía a $530 millones hace dos años. Una nueva fase de depuración de facturas por cobrar acordada entre las partes determinó que la cifra se redujo a $41 millones.

Sin embargo, la metodología aplicada para validar la documentación de las transacciones no satisface a la Asociación de Usuarios de la zona franca colonense. De acuerdo con el gremio empresarial, el nuevo registro no contemplaría la deuda real.

Unos dos años atrás, cuando la crisis económica en Venezuela llevó al Gobierno a controlar aun más el flujo de divisas, la gerencia de la ZLC solicitó a los usuarios que revisaran todas sus cuentas por cobrar con empresarios venezolanos. En esta instancia, la cifra fue de $530 millones.

Desde 2013, autoridades panameñas -de dos administraciones distintas- y venezolanas han establecido mesas de trabajo para definir cuál sería el proceso para cancelar la deuda. Empero, la situación económica y social del país sudamericano dejó el asunto en segundo plano.

“Cuando llevamos la cifra de $530 millones al Gobierno venezolano nos pidieron mayor sustentación”, explica Surse Pierpoint, gerente de la ZLC. “Producto de eso mandamos una circular a los usuarios para que sustentaran con su documentación y facturas quienes tuviesen reclamos.

Los que se presentaron fueron por el monto de $41 millones”.

NUEVO RESULTADO

Marco Téllez, presidente de la AU, señala que en 2015 la gerencia de la ZLC solicitó nuevamente a los usuarios que revisaran sus cuentas por cobrar y presentaran toda la documentación de las transacciones.

Solo que esta vez se validaron aquellas cuya deuda se suscribió cuando existía la Comisión de Administración de Divisas (Cadivi), órgano del Estado que administra, coordina y controla la política cambiaria del país, actualmente llamado Centro Nacional de Comercio Exterior (Cencoex).

Para que un empresario venezolano pueda importar un producto, este debe solicitar una preimportación a Cadivi. Una vez aprobada, la mercadería se despacha y cuando esta llega al país el órgano regulador autoriza los dólares a cambio preferencial para cancelar la transacción.

Pero Cadivi cuenta con una lista de productos para los cuales aprueba la emisión de divisas. Y a medida que la crisis económica se fue agravando, también se fue limitando el catálogo de artículos para importar y los dólares para pagarlos.

“Ahora nos piden la lista de lo que nos deben y que presentemos la documentación, que solamente pueden hacerlo aquellos que importaron vía Cadivi, ahí es donde el número baja drásticamente”, explica Téllez.

“Lo cierto es que la gran mayoría de los empresarios tienen deuda con Venezuela que no está documentada por Cadivi (…). Si los clientes que me deben no utilizaron Cadivi, ¿qué documento voy a presentar? No puedo. Que no lo tenga no quiere decir que no nos deban plata”, agrega.

Pierpoint señala que para presentar un reclamo “transparente” a las autoridades venezolanas se realizó una nueva auditoría a las cuentas de los usuarios y se solicitó documentación adicional, como la declaración de movimiento comercial; copia de guía marítima; copia de facturas “para poder cuadrar y mostrarle al Gobierno venezolano, ya que ellos decían que muchas de las facturas eran falsas”.

“Son $41 millones validados por la administración de ZLC, mediante una metodología acordada con Venezuela, con base en un proceso de Cadivi”, destaca Pierpoint. “No sé cuál es la cifra real, esta es la cifra que recibimos [de las facturas de los empresarios]”.

Al margen de cuál es la cifra real de la deuda, la AU no espera que el Gobierno venezolano cancele el saldo en el corto plazo. Sin embargo, Téllez afirma que algunos usuarios de la zona franca han recibido pagos de parte de los empresarios venezolanos.

“Más que el pago, que no estamos seguros cuándo se va a dar, el tema es que queremos que [los empresarios venezolanos] empiecen a comprar, que se logre la divisa al cambio que sea para que compren”, puntualiza Pierpoint.

SENTARSE Y ESPERAR

Las situaciones económicas que atraviesan los principales socios de la ZLC continúan impactando negativamente en su actividad comercial.

Si se comparan las cifras del primer trimestre de este año frente a las de 2015, el comercio (importación y reexportación) se contrajo 24%, al caer de $ 5 mil 587 millones a $4 mil 249 millones.

Cifras preliminares sugieren que en el acumulado de enero a abril de este año frente al mismo período de 2015 marcaría una contracción de 20%.

Atendiendo al panorama internacional actual, los actores de la ZLC no contemplan una mejoría en el corto plazo.
“Esto ha hecho que las empresas tengan que seguir apretando los pantalones. Hay todavía despidos, empresas que recortan personal para seguir activas (…) La cosa está complicada”, apunta el presidente de la AU.

Sobre las situaciones de los principales socios de la zona franca, como Colombia, Venezuela o Ecuador, Téllez reconoce que “no podemos controlar eso. Es algo ajeno a nuestras manos. Es complicado”.

El movimiento comercial de la segunda zona franca más importante del mundo ha presentado cifras negativas desde 2013, cuando cerró con una caída de 10.2% frente a 2012.

Lo mismo sucedió un año después, al cerrar 2014 con una merma de 12.4%. El año pasado la ralentización del comercio fue menor, al caer un 9.5%.

LP