Del palo cochinero a la puñalada trapera ; por Leopoldo López Gil

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mayo 01
/ 2016

Vamos a recoger firmas.

Sabemos que se recogerán más de las requeridas y lo haremos sin dificultad.

Firmas para solicitar el referéndum para desalojar del cargo al presidente de la República Bolivariana de Venezuela. Firmas que pedirán su salida, para luego convocar elecciones.

Hasta allí todos contentos. Todos aliviados por ver un posible final democrático y pacífico a esta pesadilla que padecemos los venezolanos.

Podría ser una situación similar a la que vivió convertida en terror Caperucita, cuando la inocente niña vio las fauces del lobo y entendió que detrás de aquel disfraz se escondía el final de sus días.

Vemos ahora, con cautela, cómo Tibisay puede estar preparando otra de las jugadas que se sostienen sobando las leyes con sus imperfecciones, y lograr el adormecimiento de las angustias del pueblo venezolano, que siempre ha caído víctima de sus más burdas manipulaciones.

Observamos la incoherencia al contrastar luego de rechazar alternativas para sustituir la tiranía, y de golpe y porrazo aceptan el revocatorio. Lo han hecho colocando en el camino trampas cazabobos, obstáculos para entorpecer el desarrollo y generar retardos en los lapsos para más tarde denunciar fallas en las formas del procedimiento.

¡Ah! Sin embargo, pronto nos entusiasmamos con la recolección de firmas. Sabemos, y lo pregonamos, se cumplirán todas las metas. Estamos convencidos de que avanzaremos en el tiempo hasta llegar a finales de año, cuando las circunstancias provocarán la interposición con las elecciones de alcaldes y gobernadores. Todo se ilumina con esperanza, pero ha de complicarse.

La nación está convencida del fracaso de la revolución, pero los buitres del régimen siguen sin hartarse del festín de corrupción con el que han arruinado al país. Muchos ven venir la sustitución del presidente, ya que la figura de Maduro está impresa en el fracaso de la revolución. El tema que surge encubierto es quién será el sustituto, aunque las conclusiones de los acontecimientos señalan a Aristóbulo desde el primer día que se colocó en la Vicepresidencia de la República. Desde ese momento Istúriz se convirtió en interlocutor del valiente Ramos Allup, quien bombardeaba con plomo grueso al régimen develando sus pecados.

Para generar fantasías estamos mandados a hacer. Presidenciables señalan a la primera combatiente, a una hija del difunto Chávez. Creo identificar en el horizonte nubes que anuncian tormenta. En Venezuela, la atmósfera política está enrarecida y cuesta trabajo respirar.

A pesar de todo este sainete histórico, hay que firmar. Hay que estimular a que el país vote, ayudar a recoger todas las firmas y, lo más importante, vigilar las firmas, convertirnos en fiscales de las captahuellas y de cada una de las listas.

Por lo antes expuesto me viene a la memoria una frase que le pronunciaron al ilustre gobernador de la ínsula de Barataria cuando con sentido común dictaba sentencia sobre su gobierno: Cada día se ven cosas nuevas en el mundo, las burlas se vuelven de veras y los burladores se hallan burlados.

Solo Dios sabe si en Venezuela está claro quiénes son los burladores y quiénes los burlados.