De Ramos Allup y otras transiciones; por Luis García Mora

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febrero 01
/ 2016

Esta semana aumentó la crisis.

Y no se trata del incremento (que no sólo es alarmante, es terrible) de los casos de Guillain-Barré por complicación con el virus del zika, anunciados por la ministra como la última peste que nos faltaba después del dengue y la chikungunya.

O que se requieran con urgencia 25 mil dosis de inmunoglobulina.

No, no sólo es eso. Es que no hay antibióticos: Se informa que no hay antibióticos en el Centro Médico ni en ninguna otra parte, ni antihipertensivos y arrítmicos y las autoridades gubernamentales no conocen o no pueden recordar ni siquiera el nombre de Alexander Fleming. Lo que nos coloca en la salud del siglo XIX.

Nuestro indescifrable presidente Maduro, en la IV cumbre del CELAC, imaginamos que mendigó alguna asistencia y alertó ante esta mamá de las crisis alimentarias en que hemos entrado, completamente desorientado ante sus pares. Perplejo.

Nicolás, El Perplejo.

Que celebra el supuesto comienzo de un nuevo año judicial en reunión de sus magistrados del TSJ, anunciándolo como “el único poder supremo” que existe -según él, experto constitucionalista, aquí- al margen del nuevo Parlamento recién electo por el Soberano, para conducir esta transición.

Transición que está aquí, que llegó.

Que cabalga sobre los Cuatro Jinetes del Apocalipsis que nos acosan y que según la exégesis, representan las alegorías de la victoria, la guerra, el hambre y la muerte.

La crisis económica, la alimentaria, la de salud y la de gestión.

Aunque sin el caballo blanco que propaga el Evangelio, que sacude el aguante y la tolerancia.

Crisis que suelta el resto de estos caballos endemoniados, en un país donde en verdad da miedo salir a la calle o enfermarse, porque no hay nada. Y porque las emergencias están desatándose todas.

Y junto a ellas las imágenes. Las oprobiosas y alarmantes imágenes que parecen cimentar los límites de nuestra actual situación.

Los supuestos prisioneros de internado judicial de San Antonio, en la isla de Margarita, subidos al techo del recinto y armados hasta los dientes, disparando una salva de ráfagas ante la mirada impávida de nuestra Fuerza Armada, en un estado dentro del Estado, rindiendo honores a su asesinado (en la calle) líder criminal.

Impacto 1.

Impacto 2: En las pantallas del mundo una señora (a quien denominan “La Fosforito”), ministra del gabinete venezolano, encargada de todas las cárceles del país, captada en una imagen que la recoge sentada sobre un camastro en el mismo internado judicial de Margarita, casi recostada del hombro de nuestro propio “Chapo Guzmán”, el pran de pranes recién ametrallado, Teófilo Rodríguez Cazorla, apodado “El Conejo”.

Contemplándonos.

En lo que sin mayor esfuerzo mental a algunos podría obligar a considerar una apología del delito (que olvídate de la actriz de telenovelas Kate del Castillo La reina del sur, y Sean Penn).

Apocalipsis Now.

La revelación de una crisis. En sus múltiples rostros. A cual más dantesco. Y que (vía cráteres) nos obliga a aterrizaje en algunos asuntos focales. Como la Asamblea, la transición y Ramos Allup.

CRÁTERES

¿Puede ser Henry quien llene el espacio de la transición que, como una obsesión en estos momentos comienza a latir intensamente en el imaginario de los venezolanos?
Por ahora tiene que demostrar que es el dirigente político ideal para manejar la Asamblea en este ambiente de cambio, de metamorfosis política que ya se siente, y ante el que todo el mundo se mantiene muy cauto. Espacio inédito por el que hay que atravesar. Y frente al cual todos deben estar del todo preparados, tanto el Gobierno la oposición.

Como se sabe por las experiencias de Chile, España y la nuestra propia de 1958, la primera fase, de desmontaje y ensamblaje institucional, es la más difícil, sobre todo en el área económica. Como dice Ramos Allup, “este es un gobierno en su fase terminal. La economía se lo está tragando, y cuando la economía atrapa la política, los políticos no pueden ofrecer soluciones distintas”. Sin embargo, para otros, más que un cambio político, lo que se requiere es un cambio de enfoque tecnocrático que, como en la perinola, pueda darle la vuelta de campana a Maduro. En negociar las reformas con el sujeto que con las cartas contra el pecho y más solo que un astronauta a la deriva, se agarra como de una matica del TSJ e intenta anular la supervisión del BCV por el Parlamento y transferir el dinero del presupuesto a fondos gubernamentales bajo su control. Es decir, cierra las válvulas.

No es hora de pirotecnias. Y esto lo saben todos aquellos quienes deben o deberán sentarse en la mesa a tomar decisiones si es que quieren salir en la foto de los pocos que alcancen la otra orilla. En lo que nos adentramos está prohibido equivocarse. Henry es un hombre que debe jugar un papel en la transición pero para algunos no es quien debe encabezarla. ¿Cuál es su papel en la transición? No lo sabemos. Es el líder hoy de un máximo Poder como es el Legislativo que, de producirse la transición, como dicen, “no es ninguna manguangua”. Y ya la oposición debería estar probando a otro candidato. Pues el proceso puede durar uno o tres años, pero marcada por una pauta: esta Asamblea ha sido electa por 5 años. Este Parlamento va a sobrevivir a la transición y va a sobrepasarla en el tiempo… Es el soporte de la transición. Y luego parte de su futuro. Un Poder autónomo que, en las circunstancias que se asoman, debe protegerse con la vida y cuyas decisiones van a impactar como tal. Y más cuando en los últimos 18 años sólo han funcionado las vías de hecho, no de derecho.

Historia cierta. La derecha se tragó a AD hasta ahora que Henry le devuelve el habla. Fue forzada por los poderes fácticos a cuadrarse en el naufragio del final del 98 con Salas, forzada dentro de un esquema de confrontación. AD en alianza con Salas, para encima de las máquinas de votación, saltarse a la torera a Alfaro “El Caudillo”, en un legendario pacto suicida y contra natura. De ahí en adelante pasa a ser “la hermana fea” de todas las coaliciones políticas que ha habido hasta ahora. Y la AD que como la gordita inteligente va y consigue las entradas, en la fiesta permanece detrás y nadie la saca a bailar. Durante los últimos 16 años los poderes fácticos le quitan la alfombra y le meten millones a otros, y, aún así y a pesar de que Primero Justicia es el partido que saca la cabeza en todas las mediciones, la gordita fea va de segunda, por 3-5 puntos, en un misterioso empate técnico.

Hasta que este Henry que sí, a pesar de no ser una de las grandes figuras históricas de AD, como Lepage, Canache o Humberto Celli, vivos aún, no ha sido capaz de rodearse de jóvenes y abrirles paso, y construir un CEN moderno, fresco, competitivo. Con las elecciones parlamentarias del 6-D por delante comienza a negociar con Julio Borges y el resto, por los primeros puestos llamados “lomito” por lo de seguros salidores, que ante aquella presunción de sacar máximo 84-90 diputados no obligaba a matarse por los puestos de abajo en la lista opositora de la Unidad. Se cuadra con Julio en un primer round pre-6-D para arrinconar (sobre todo) a la Voluntad Popular de Leopoldo, y después a Un Nuevo Tiempo. Incluso con un acuerdo no escrito pero sí palabreado de que el partido que sacara más diputados presidiría la Asamblea, luego del sorprendente resultado de 112 parlamentarios, cambia de acera y, en una inesperada negociaron con Voluntad Popular y Un Nuevo Tiempo, aprovechando ese odio mellizal que desde hace tiempo está matando a estos muchachos, le monta un “tococo” a PJ y se hace de la presidencia de la Asamblea.

Ahora en su pecera natural, con sus atributos y limitaciones, pero con todos sus activos, construido, experimentado –aceptémoslo– condensa para el ejercicio de esta labor concreta unos atributos que quizás solamente otro hombre, Ramón Guillermo Aveledo, fuera de juego, hoy ostenta. Más con esa mezcla de formación y chabacanería zamarra y pícara que hoy, al confrontar este despótico régimen carente de humor, le da al país la oportunidad de una catarsis. Quizás habría que recomendarle humildemente que no asuma la del Parlamento como la presidencia de la República, que no se confunda y comience el trajín con su esposa como una especie de primera dama, en un peligrosísimo ejercicio de desconexión de la realidad.

Henry reivindica la “adequidad”, me dice alguien. Y también sabe desde el principio utilizar a Edgar Zambrano, que se mueve como por ósmosis, y a quien desde hace rato, desde antes del 6-D, lo tiene negociando con ese chavismo moderado cuyo espécimen más importante hoy –¿qué será de la vida de José Vicente Rangel?– es Aristóbulo. A quien, mire usted, nombraron Vicepresidente. Que lo llama mientras tiene a otros trabajando en el Poder Judicial. Y como alguien asoma: “Henry es un político que sabe articular los recursos humanos que lo rodean para generar opinión política y situaciones políticas. Algo que el otro tramo de la oposición no sabe hacer”.

Como en las experiencias de las transiciones, Chile, España e incluso la Venezuela del 58, la primera fase (de desmontaje y ensamblaje institucional), repetimos, es la más difícil. Siempre la hacen los que se van y no los que vienen. Y como aquí, en medio de esta madre de todas las crisis, hay costos (unos costos políticos asociados en particular a la reinstitucionalización económica) que deben ser excluidos del debate político durante las negociaciones, y que siempre exigen las fuerzas que deben constituir el relevo electoral, como el ajuste, la devaluación, por ejemplo, los responsables que las hagan, automáticamente se inmolan, se excluyen del juego electoral y se les premia históricamente. De ahí el delicado manejo del concepto de amnistía que en cada situación se describe alrededor de lo amnistiado, pues los hombres que hacen la transición, o forman parte de los que se van, o constituyen una “bisagra” entre los que se van y los que vienen.

Como decía el otro: “Es igual de jodido entrarle a ese ajuste como a esa cárcel de Margarita ante la que el “establishment” luce impotente, con esta estructura de salarios montada sobre una hipótesis falaz e importaciones que se manejan con dólares a 6,30 o a 12 o a 200, y no hay para pagarlas en una economía casi por completo paralizada”.

No, no es hora de pirotecnias, y como indica un observador reflexivo, “Hay que liberar a la oposición del secuestro que, como a AD, le hizo la derecha, porque del problema que vive Venezuela hoy no se sale por la derecha, se sale por la izquierda. Como del problema que tenía Chile con el dictador Pinochet se salía por la derecha y se hizo con la Democracia Cristiana y Patricio Aylwin, y no por la izquierda, a pesar del innegable protagonismo de Ricardo Lagos. Como de la España de Franco se salía o salió con Adolfo Suárez quien era un funcionario joven del franquismo. Y de la Venezuela de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez y la FAN, con un tipo que manejaba el Círculo Militar , elitista y respetable pero próximo, cercano y cordial: el almirante Wolfgang Larrazábal.

PDV