¡Cuidado! No permitas que la diabetes acabe con tus encuentros sexuales

“Hablar de sexualidad es dejar a un lado la palabra ‘genitales’, porque ésta se halla en hechos tan cotidianos como en un te amo, te espero para cenar, te deseo tanto, eres el hombre de mi vida”; describe Edelmira Cardenas, master en sexualidad.

Ante un panorama nacional en el que las enfermedades metabólicas son ya una epidemia y en una sociedad que define a los individuos a través del “acto sexual”; sin duda, es difícil enfrentar el diagnóstico de diabetes y más aún creer que se puede tener una plenitud erótica.

¿Todo se acabó?

Si bien, quien sufre de esta enfermedad conoce los estragos que ésta ocasiona en la alcoba: disfunción eréctil, dolor en el coito, resequedad vaginal, falta de deseo… Debe ser también consciente que el apego emocional hacia la pareja no tiene nada que ver con el coito.

El acto sexual se puede vivir a través de una caricia, en ver la tele juntos o en descubrir nuevas experiencia; ejemplo, vendarle los ojos a tu pareja mientras le das a probar una fresa (elije frutas con poco contenido en azúcar)”, así lo describió Edelmira, en el taller que impartió en #Diabetes180 by Neurobión.

Cuatro formas diferentes de despertar la “llama”

Para Edelmira Cardenas, la sexualidad es también un lenguaje… por esos te da las siguientes claves:

1. Vista

Desde un guiño hasta un negligé, es ese “algo” que hace volar la imaginación del compañero.

2. Olfato

Es la fragancia con la que deseamos que el otro nos perciba, y por supuesto, nos recuerde; debido a que este sentido tiene una fuerte relación con el área de nuestro cerebro que almacena las memorias.

3. Gusto

Aunque no lo creas el beso es el termómetro de una relación, nos indica si va bien o mal. Y a través de él se puede llegar al orgasmo.

4. Oído

Es el de más fácil estimulación; para ello solo debe acercarte al oído de tu pareja y decirle suavemente cuanto lo deseas.

No por tener diabetes la vida sexual termina; en realidad, solo se trata de que el juego y la forma de despertar y sentir el deseo cambia. ¡Disfrútalo!”, aconseja Edelmira.

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