Crisis humanitaria, Venezuela en ruinas ; Por José Gato Briceño

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mayo 09
/ 2016

Quien iba a pensar que nuestra patria, teniendo las reservas de petróleo más grandes del mundo, podía pasar por la peor crisis económica desde su fundación. Nunca nadie podía llegar a imaginar algo así. Sufrir la escasez más espantosa de productos de la cesta básica, llorar a miles de personas que fallecen por falta de medicamentos en todos los centros NO dispensadores de salud a lo largo y ancho del territorio nacional era algo que solo podría imaginarse después de una catástrofe natural o una confrontación bélica.

La situación que atraviesan mis conciudadanos es sencillamente desconcertante, humillante y denigrante. Siendo un país con tantas riquezas naturales, es aberrante vivir en la miseria en la que se vive hoy en Venezuela. Los pobres más pobres y los que lograron sus bienes y calidad de vida están empobrecidos violentamente. Si tienes un carro para la familia probablemente esté parado por falta de cauchos, o de batería. Dichos insumos vitales para movilizarse solo los consiguen los militares que “organizan” las colas para entrega de los mismos y te matraquean o te dan señas para venderlos luego en diez veces el costo real. Quien vive de un sueldo cada día restringe más su forma de alimentación. Las cosas básicas como las caraotas, el arroz, la harina de maíz se han convertido en comida de millonarios. El precio es inalcanzable para el venezolano que gana el sueldo mínimo. Cuatro personas que trabajen por ese salario en un hogar solo cubren el 50 % de la Cesta Básica Alimentaria. Como cubren los demás gastos? Vivienda, educación, Salud, Transporte, Recreación. Los Productos regulados están reservados para enchufados y grupos especiales como ministros , diputados chavistas y lo que sobra lo mandan a los abastecedores oficiales como Mercal, Bicentenario o algún negocio expropiado e igual solo se obtienen haciendo colas que no dejan tiempo para otra cosa.

Deben escoger nuestros hermanos entre comer o trabajar, vaya disyuntiva. La frustración y la desesperación se mezclan con una especie de desesperanza y un gran deseo porque la Patria que se está gestando, rompa fuentes y salga a la luz.

Aunque las circunstancias me llevaron lejos de mi hogar, le hago seguimiento diario a las noticias de mi amada Venezuela y lo que veo es subrealista, el estado se ha esfumado. El gobierno después de 17 años de hegemonía no se hace responsable por los servicios públicos, obligan al particular a proveerse de generadores eléctricos, comprar cisternas de agua, educar a sus hijos en casa por falta de docentes e infraestructuras adecuadas, cultivar sus alimentos en las ventanas de sus apartamentos, contratar vigilancia para salvaguardar su integridad personal… y encima… cobran impuestos!!! ¿Para qué sirve el Gobierno Venezolano? La responsabilidad que les corresponde la endosan al imperio o a la oposición. No asumen ninguna responsabilidad.

Venezuela quedó reducida a un conglomerado de territorios municipales que tratan de sobrevivir como las comunidades indígenas cuando llegaron los conquistadores. Un montón de tierras sin límites definidos y con una pandilla de gobernantes que nos cambian oro y petróleo por “revolución bonita”.

Es doloroso saber que los hospitales no tienen ningún tipo de insumos, entre los más necesitados están analgésicos, suturas, antibióticos, tensiómetros, tomógrafos, los servicios de radiología solo funcionan en un 10 % (dónde los hay) y que los llamados a garantizar el derecho a la salud se nieguen a aceptar la ayuda humanitaria!. La catástrofe sigue en aumento la mortalidad de recién nacidos se multiplicó por 9.

Nuestros viejitos, los que por múltiples razones han tenido que salir del país tienen más de 5 meses sin cobrar sus pensiones, muriendo de mengua o, los más afortunados, pidiendo ayuda a familiares o amigos. Pero, qué responde el Instituto Venezolano de la Seguridad Social (IVSS)? “disculpe, tiene que esperar todos están igual”.

En el tema de la inseguridad mejor ni hablamos. Los atracos y robos han aumentado en las calles y dentro de los centros de salud, el hampa no respeta nada ni a nadie, seguros de la incapacidad del narcogobierno que lleva 27 planes de seguridad, todos fracasados. Ahora la tarea es matar pranes que no son otra cosa que sus militantes armados y con poder asignado por territorios, alegando que son paramilitares o piezas claves de la oposición. Es un juego macabro de pintar una realidad falsa para auto engañarse. Los colectivos, milicianos y pranes son semejantes a aquellos “camisas pardas” del régimen de Hitler, ya no les son cómodos o convenientes y los están exterminando.

La situación cada día se agrava más por la posición mediocre y terca del cucuteño (Nicolás Maduro) al negarse de recibir ayuda humanitaria internacional de medicamentos y alimentos para poder paliar la hambruna y la escasez en todos los niveles. Los malandros que están en el gobierno solo se han ocupado de la salud y la alimentación para hacer negocios y mejorar los niveles de corrupción. Son escandalosos los reportes que se manejan sobre la compra con sobre precio de medicamentos y comida vencida o por vencerse, vinculadas a familiares del ex Ministro de Alimentación que recibieron grandes comisiones de dólares, mientras siguen muriendo miles de venezolanos.

De Cuba no nos quedó ni el recuerdo. El sistema de salud que copió el Difunto de los Castro, se tragó millones de dólares y está en ruinas. Miles de módulos regados por todos los barrios que hoy han sido invadidos por las mismas comunidades o están abandonados dejando testimonio de la ineficiencia superlativa de este grupo de mediocres. Ya no hay servicio de salud ni para los empleados públicos pues las clínicas privadas no los atienden en las clínicas por falta de pago del gobierno a las aseguradoras. Basta ver donde se sirven los jerarcas del poder. Todos salen de Venezuela a buscar especialistas y buen servicio, con una incoherencia manifiesta de que lo que predican.

Sí, tristemente las cifras arrojan que Venezuela atraviesa una terrible crisis humanitaria y no por la fulana falsa guerra económica, en la que no cree ni el 15% de la población , según lo indican las últimas encuestas de opinión sino por el modelo económico comunista que trata de imponerse desde los capitalistas del Estado. Afortunadamente el pueblo Venezolano ha tomado conciencia de esta realidad. Las expropiaciones y confiscaciones solo llevaron a la hecatombe del aparato productivo nacional y a la ruina del pueblo. No me canso de repetir que si el desgobierno es dueño del 85 % de las centrales azucareras como tienen el descaro de culpar a la derecha, al imperio, a los acaparadores de la escasez de este producto.

Estos malandros comunistas que han violado la constitución más de 400 veces según abogados constitucionalistas, no saldrán del poder sin que activemos las cláusulas democráticas establecidas en nuestra Carta Magna. Desobediencia Civil y rebelión en defensa de la Constitución, son vías legítimas y constitucionales que requieren de sacrificio, pero ¿no es acaso un terrible sacrificio el que está haciendo la República ahora? ¿No es igual de sacrificado soportar los desmanes de un puñado de mafiosos que nos ponen a llevar la cruz para mantenerse en el poder? No es constitucional lo que vive Venezuela hoy día, no es constitucional que Nicolás Maduro, sin ningún recato haya manifestado en acto público que las próximas elecciones de Gobernadores pautadas para diciembre de este año y el referéndum revocatorio que se efectuarían en Venezuela, serían diferidos para el 2018 , desconociendo o usurpando a la “autoridad electoral” demostrando una vez mas que son los Dueños de todos los Poderes. Y como es usual la esbirra esclava del Consejo Nacional Electoral no se pronuncia a este respecto siendo cómplice de este atropello y nueva violación a los derechos de los ciudadanos.

Ante situaciones extraordinarias, debemos aplicar medidas extraordinarias. Rompamos Cadenas y ¡refundemos la República!. O como dice el viejo refrán popular: “Malandro solo se aquieta con plan y plomo”. Mientras tanto sigo dando la pelea con lo único que me queda MI PLUMA y MI PALABRA

José Gregorio Briceño Torrealba

“El Gato” Briceño.

Twitter:

@josegbricenot