Conozca a los republicanos que no votarán por Trump

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mayo 15
/ 2016

“Soy el unificador del partido. Mis votantes son increíbles y conmigo vamos a empezar a ganar de nuevo. Ganar, ganar, ganar”, expresa eufórico Donald Trump en uno de sus multitudinarios mítines, aunque muchos republicanos piensan exactamente lo contrario. Sin duda, el Partido Republicano definirá su historia como “antes y después de Trump”, así logre ganar la presidencia de Estados Unidos.

La semana pasada, el magnate se quedó solo en la carrera por la nominación del Partido Republicano, con lo cual ya se convirtió en el virtual candidato. Aún le falta conseguir el número de delegados necesarios para ser nombrado de manera oficial, por lo que aquellos que no toleran su postulación mantienen la esperanza de que su partido entre en razón y opte por otro candidato. Pero esas esperanzas se diluyen cada vez más.

Esta semana Donald Trump se reunió con los altos dirigentes del partido, incluyendo Paul Ryan, el jefe de la mayoría republicana en la Cámara de Representantes, uno de los políticos conservadores más influyentes y críticos de la candidatura de Trump.

Aunque tras la reunión se limaron las asperezas, todavía no ha afirmado que lo apoyará, sino que “está en camino de considerarlo”, por lo que no es de sorprender que finalmente el ‘establishment’ termine cerrando filas con tal de ganar las elecciones generales de noviembre.

Sin embargo, hay muchos que no quieren digerir esa posibilidad y prefieren mantenerse rebeldes. Entre los más representativos está la dinastía Bush: los ex presidentes George H.W. Bush y George W. Bush no asistirán a la convención en julio, ni tampoco Jeb Bush, quien compitió con Donald Trump en las primarias y fue víctima de sus incesantes ataques. Tampoco el ex candidato presidencial Mitt Romney, los gobernadores Bruce Rauner, Charlie Baker, Larry Hogan y Susana Martínez; además de cuatro senadores, 12 representantes, varios ex funcionarios de anteriores administraciones republicanas y ex gobernadores y congresistas.

Pero no solamente ellos. Donantes y comités de acción política (PAC) no pretenden endosar sus votos y millones a un candidato al que consideran que está dañando el partido y no está a la altura de los valores conservadores. Varios de estos PAC se crearon en los últimos meses solo con el fin de promover el antivoto a Donald Trump y en los últimos meses elaboraron campañas publicitarias para impedir que siga ganando en las primarias. Campañas que, hasta el momento, han resultado fallidas.

Uno de los grupos más importantes es el comité Never Trump, que continúa trabajando para poner en evidencia el descontento de muchos conservadores sobre lo que ocurre con la dirigencia republicana al haber permitido a un postulante como Donald Trump. Mientras buena parte del ‘establishment’ ya está variando su discurso, ellos se mantienen críticos. “Estamos unidos en defender la decencia básica y los principios constitucionales. Continuaremos buscando oportunidades para oponernos a su nominación y dibujar una clara línea entre él y los valores de la causa conservadora. Nunca significa nunca”, dicen sus postulados.

En su página web han recabado casi 38 mil firmas de republicanos molestos con el destino de la agrupación. Pero también hacen campaña para tratar de que los republicanos mantengan la mayoría en el Congreso, algo que podría verse comprometido en los comicios de noviembre.

Entre la espada y la pared

“(Donald) Trump no puede estar en la Sala Oval. Creo que es un sociópata, un mentiroso, un maníaco. Tiene una naturaleza reaccionaria, con una estabilidad peligrosa para el cargo más importante del mundo”, afirmó a CNN Ben Howe, editor del blog conservador Red State, y miembro del Never Trump PAC.

“Yo fui un republicano toda mi vida, pero me desafilié del partido cuando Marco Rubio se retiró de la campaña. Ahora soy del Partido Libertario, que es de centroderecha. Muchos republicanos que conozco están haciendo lo mismo”, cuenta a El Comercio José Pagán, un estadounidense hijo de dominicanos que considera a Donald Trump un populista. “Es como Hugo Chávez. A mí me da miedo su tendencia autoritaria”.

EC