Conozca las pruebas inéditas que podrían cambiar el destino de Pistorius

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abril 21
/ 2016

Las fotos que salieron a la luz hace un año mostraban la escena de uno de los crímenes que más conmovieron a Sudáfrica en los últimos años. La muerte de Reeva Steenkamp a manos de Oscar Pistorius constituyó uno de los hechos más dramáticos de ese país. Entre esas imágenes podía verse un bate de cricket, uno de los deportes de tradición inglesa más practicados en ese país sureño.

Desde un primer momento, el atleta paralímpico negó que el asesinato haya sido intencional y siempre argumentó que había confundido a la bellísima rubia oculta en el baño con un intruso que habían irrumpido en su hogar de Pretoria la noche del 13 de febrero de 2013. Escondido en el compartimento del toilet, Pistorius disparó su arma 9 milimetros cuatro veces a través de la puerta. Las balas impactaron contra su pareja.

Sin embargo, esa coartada ha sido desbaratada por expertos forenses que participaron de la investigación, cuyas conclusiones fueron publicadas hoy por el diario sudafricano Daily Maverick. Los peritos determinaron que antes de los disparos Steenkamp había sufrido golpes realizados con el bate de cricket que se encontró con restos de sangre en la escena del crimen. Dos heridas en la espalda de la modelo son coincidentes con el pesado instrumento. Las marcas en el mango del bate también sugieren que ambos pelearon, lo que derriba la excusa de Pistorius quien alegó que sólo concluyó que se trataba de su mujer cuando ya era tarde.

La conclusión fue realizada por los hermanos Calvin y Thomas Mollet en el libro Oscar vs la Verdad, donde estudian la evidencia del caso. Si esa conclusión es corroborada por los forenses oficiales, la última excusa de Pistorius quedaría derrumbada por completo.

Durante el juicio, un policía muestra cómo Pistorius derribó la puerta de baño en la cual se hallaba oculta Steenkamp. Fue la única vez que se analizó ese elemento.

Los hermanos Mollet concluyeron: “Oscar fue tras ella con un bate de cricket, lo enfureció que ella se encerrara lejos suyo y para asustar a ella, él golpeó la puerta con el bate de cricket dos a tres veces y también golpeó la placa de acero contra la pared de la bañera”, relatan en el libro. Siguiendo el reporte, los peritos oficiales no tomaron en cuenta las evidencias en el lugar del hecho y dieron por resuelto el caso con las pruebas más contundentes. Sin embargo, son los detalles los que podrían llevar a una conclusión aún mayor.

Los Mollet fueron muy críticos de la investigación oficial: “Uno tiene la impresión de que la policía llegó a la escena y pensó que ya tenían un caso abierto y cerrado contra Oscar”. “Contaminaron la escena”, agregan.

Los forenses creen que durante el juicio los peritos no hicieron los suficientes esfuerzos para describir el por qué de las marcas que la víctima tenía en su espalda. Al analizar el bate impregnado con sangre, los investigadores concluyeron en que la rotura en su mango había sido producto no de los cuatro golpes contra la puerta, sino por una pelea anterior con la mujer, quien desesperada habría intentado quedarse con ese contundente elemento.

Las marcas en el cuerpo de la mujer coincidían con el perfil del bate Lazer. La policía no tuvo en cuenta esas evidencias. “¿Hubo algún tipo de tracción y torsión en el caucho, mientras que una persona trató de tomar el bate de la otra?”, se preguntan en el libro dando por concluido que ese desprendimiento no podía ser fruto de los golpes contra la puerta. Hicieron una prueba con uno de idénticas características de la misma marca y recién en el golpe número 20 el caucho se desprendió.

El mango del bate, clave para determinar que el caucho no se había desprendido por los golpes contra la puerta donde se encontraba escondida Steenkamp, sino por una pelea previa entre ambos.

Los hermanos Mollet dan una detallada versión de cómo fue esa noche en la casa de Pretoria. Según su explicación, en la noche del 13 de febrero, antes del crimen, la pareja había tenido una discusión. “La pelea no tuvo lugar en la habitación, sino en algún otro lugar de la casa. Esta es la discusión que la vecina Estelle van der Merwe escuchó alrededor de la 1:56. Van der Merwe dijo que no pudo escuchar las palabras o el idioma, pero juzgando por las formas se trataba de la voz de una mujer. Sonaba como una mujer que estaba discutiendo con alguien, a pesar de que no pudo oir una segunda voz. La voz femenina estaba en silencio por periodos de cinco a 20 minutos, y al final por más de una hora”.

Alrededor de las 3 am, Steemkam “comenzó a temer por su seguridad personal y se encerró en el toilette. Oscar fue tras ella con el bate de cricket, furioso porque ella se encerró lejos suyo, asustándola y amenazándola, golpeó la puerta con el bate dos o tres veces y una vez la placa de acero, contra la bañera. Duró 3.14 minutos”. La explicación concluye que los golpes en su espalda fueron producidos con el bate que sostenía Pistorius. Luego ella escaparía de él y buscaría refugio encerrándose.

Durante el juicio el atleta intentó explicar al tribunal qué hacía el bate de cricket en la escena del horror. Según su versión usó ese elemento para tirar abajo la puerta del baño luego de darse cuenta que en su interior se encontraba Steenkamp. En un primer momento, Pistorius fue declarado culpable de asesinato involuntario, un grado mucho menos grave que el de un crimen intencional. Es decir, los jueces habían creido en parte su versión de los hechos. Sin embargo, tras una apelación, su condena se agravó. Fue sentenciado a 15 años de prisión.

Luego de pasar un año en el hospital del penal de Kgosi Mampuru, en Pretoria, Pistorius fue beneficiado a cumplir su primera condena de 5 años por homicidio involuntario en la vivienda de un tío. Ahora, si la justicia toma como prueba la nueva evidencia que salió a la luz su situación judicial se complicaría al extremo.

IB