Conozca la nueva táctica de Diablitos para permanecer en el mercado venezolano

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mayo 23
/ 2016

Las oportunidades las pintan calvan, reza un popular refrán de origen romano y esto fue lo que se dio cuando General Mills puso en venta en 2014 las líneas de producción que por 15 años operó en el país.

Un grupo de cinco personas decidió asociarse y constituir una empresa para comprar Diablitos, la tradicional marca que ha estado en la mesa de los venezolanos por más de 100 años.

Vinculados profesionalmente a las áreas de banca y seguros, consultoría de empresas de alimentos, producción de aluminio y el derecho mercantil, apostaron al país, sumido en su peor crisis económica.

“Hoy la empresa vive con dificultades porque buena parte del negocio caducó”, dice José Santiago Núñez Gómez, presidente de la junta directiva de la compañía en conversación con El Estímulo.

La restricción en la entrega de divisas y la caída en el poder adquisitivo, que fueron modificando los hábitos del consumidor, hicieron de la importación de marcas como Gigante Verde (vegetales), las barras nutritivas Nature Valley y la línea de helados Häagen Dazs, un negocio poco rentable. Esta actividad cesó hace tres años, señala Núñez.

Los nuevos inversionistas concentrarán esfuerzos en las líneas de Diablitos y de salsas para pasta Frescarini, sobre todo en recuperar el 70% de participación de mercado que la marca de jamón endiablado siempre detentó, ahora en 52%.

Núñez señala que 15% del personal calificado se ha ido por diferentes circunstancias. Con 611 empleados en su plantilla, la gran apuesta está en identificar necesidades y diseñar productos para satisfacerlas. Y en este proceso no se descarta la manufactura de terceros para que Diablitos aproveche los canales de distribución con los que cuenta.

El copacking es el mecanismo que, con apoyo de su talento humano, Diablitos pondrá a prueba en una economía venida a menos, en la que la fidelidad a la marca dejó de ser una característica del público consumidor.

Será el mismo equipo de profesionales que trabaja en la empresa el encargado de definir sabores y colores, presentaciones de los productos existentes como de los que pudieran ampliar el portafolio.

Tanto proveedores como clientes siguen siendo los mismos, puntualiza Núñez, quien aspira que en el corto plazo la producción de sus dos líneas pueda ser totalmente nacional.

Si bien en el caso del Diablitos las latas y el cochino es nacional, las especias con las que se adoba y el envase de aluminio son importados. en cuanto a las salsas, la pasta de tomate también es adquirida fuera del país.

No tienen acceso a la tasa oficial fija de 10 bolívares por dólar (Dipro) porque la actividad que desarrolla no califica, pero tampoco al tipo de cambio Simadi o Dicom, flotante, ya cercano a los 450 bolívares.

Núnez sostiene que los inventarios de materia prima e insumos importados existentes los adquirió General Mills con recursos de su casa matriz para mantener las operaciones.

En marzo General Mills dio a conocer la venta de la compañía a un grupo venezolano identificado como Lengfeld Inc. Esta empresa fue constituida el 12 de enero de 2016 en Barbados para cerrar la compra de Diablitos por 2,15 millones de dólares.

Núñez aclaró que la empresa se constituyó fuera de Venezuela por tratarse de una operación que llevaría acabo en divisas.

Sus nuevos accionistas se encuentran gestionando el cambio de nombre de la empresa. Abandonará el apellido Underwood para ser Diablitos de Venezuela.

EE