Conozca el negocio redondo que tenía este pelotero con el Gobierno

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abril 11
/ 2016

La esperanza para el desesperado Foundation Inc. fue el primer registro que hizo el pelotero Carlos Silva en el Estado de Florida, el viernes 8 de agosto de 2008, según consta en documentos. Tres años después, registró una empresa desde la cual provenían la mayoría de los ingresos para su fundación del “desesperado”. JG 52 International, LLC sería la empresa de Responsabilidad Limitada en el Estado de Florida que abrió el 21 de enero de 2011.

Con esta segunda empresa, Silva, nacido en el estado Bolívar, Venezuela, se uniría a la larga lista de actores y deportistas a quienes la Revolución Bolivariana les cambió la vida. El pelotero jugó como lanzador derecho hasta el 2010 para los Chicago Cubs en las Grandes Ligas, y anteriormente había jugado para los Philadelphia Phillies (2002-2003). Pero en 2012 empezó a jugar en las verdaderas ligas mayores, las de los negocios con el régimen de Venezuela.

En una correspondencia interna, adjunta a la siguiente investigación, se detalla un correo de fecha 11 de octubre de 2012, bajo código GGCV-0669/12, en el que Gabriell Faleni, gerente de Comercialización de CVG Ferrominera del Orinoco, agiliza una compra de vehículos a la empresa JG 52 International, LLC, perteneciente al pelotero.

En la misma documentación se revela un punto de cuenta al Presidente de CVG Ferrominera del Orinoco, donde se dedican a justificar la negociación entre Ferrominera y la empresa de Silva. La negociación consistía en la adquisición de 110 vehículos, con un costo estimado, según revela el propio documento, de diez millones 900 mil dólares.

Pero el acuerdo formal se torna más sospechoso, si cabe esa forma elegante de definir el hecho, cuando en vez de un cheque por la cantidad descrita, la empresa del deportista Carlos Silva pide que se le cancele – y así se acuerda- con 140 mil toneladas de hierro que JG 52 International LLC, recibiría en dos embarques de 35 mil toneladas del mineral, sumado a otros cuatros embarques en buques tipos Panamax.

Así, según detalla el documento que precisa también el sitio de cargamento (Puerto Ordaz) aunque no su destino, la empresa de suministros del beisbolista se convierte ya no en un simple suplidor de camionetas y carros, sino en algo más insólito, en re vendedora de hierro.

El decreto de nacionalización de la industria del hierro, dictado en 1976 por el entonces presidente Carlos Andrés Pérez y sus sucesivos instrumentos legales que dieron forma al control de esa industria por el Estado venezolano, establece la exclusividad a Ferrominera Orinoco de la actividad de extracción, procesamiento y comercialización del mineral de hierro en Venezuela.Incluso es taxativo en que Ferrominera ­empresa creada para ese fin­ debe vender mineral solo a clientes finales dentro y fuera del país y nunca mediante intermediarios.

La negociación entre Ferrominera y Silva, arrojan que Ferrominera estuvo haciendo numerosos y frecuentes convenios de venta de mineral a “traders” o empresas intermediarias, así como operaciones de “triangulación” con cupos de mineral como forma de pago en canje por equipos, vehículos, servicios y otros. En esas ventas a terceros estarían implicados, según la denuncia, descuentos en el precio de mineral y comisiones a repartir entre los involucrados.

Cerrado el asunto, días después, como se ve en documentación adjunta, el propio pelotero, en su condición de representante de la empresa JG 52 International, le envía una carta al auditor de CVG Ferrominera del Orinoco, donde consigna la documentación correspondiente al suministro de 60 camionetas Ford4x4 Doble Cabina, 40 Camionetas Ford 4×4 Cabina Sencilla y 10 Camionetas Vans Passinger. Solo los gastos de nacionalización fueron estimados en más de un millón de dólares.

La insólita negociación empieza a montarse en sistema, y como se ven en las comunicaciones, la funcionaria de CVG, Katerine Reyes, ante las presiones de los directivos de la empresa privada y la propia ferrominera para agilizar el contrato, responde el 26 de noviembre de 2012: “De acuerdo a su solicitud se generó el pedido 4110013185, el cual se encuentra liberado por todas las estrategias a nivel de sistema SAP, ahora bien, y como se lo indicamos en email previos para la obtención de las firmas en físico de dicho pedidos de compras, quedamos a la espera de la Junta Directiva Correspondiente, por tratarse de una adjudicación directa”

El email deja claro que la negociación se hacía sin licitación, bajo las ordenes de la alta directiva de Ferrominera y que sólo a ellos correspondía la responsabilidad de convertir al beisbolista Carlos García, primero en vendedor de camionetas y luego en re vendedor de hierro.

Si hasta aquí están asombrados, esperen a leer el resto. Meses después, el mismo pelotero aparece como comprador de la linea aérea La Venezolana, que meses antes había estado en manos de los dueños de la contratista Posada y Sandrea, vinculada, según expediente judicial, a José Luisa Parada, detenido en el SEBIN y puesto en su momento como jefe de Pdvsa Occidente por el ex ministro Rafael Ramírez.

Según los documentos, Gustavo Mendiri, que aparecía como socio de la misma linea aérea, salió con la llegada de Carlos Silva. En su lugar apareció el representante de un importante magistrado del Tribunal Supremo de Justicia.

EC