Conozca a Scott Kelly, el jardinero del espacio

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enero 30
/ 2016

Esta semana en la Estación Espacial Internacional (ISS, por sus siglas en inglés) festejaron un nuevo retoño. Lograron germinar una planta que logró su floración el  lunes pasado. Es la primera flor que se ha visto en el espacio. La novedad se supo a través de los tuits de Scott Kelly, un astronauta estadounidense que cumplirá en marzo un año alojado en la ISS y que compartió con sus 783.000 seguidores el hallazgo, que es parte de los 383 experimentos que tiene que realizar dentro del proyecto Veggie de la NASA. En varios ángulos fotografió su planta de pétalos anaranjados y de fondo aparece el borde luminoso de la Tierra.

Para tener plantas, fuera o dentro del planeta, hay que tener tiempo y pericia. Y a Kelly, que es ingeniero eléctrico, se le da bien la jardinería. En agosto pasado cosechó lechugas en la ISS y por primera vez los astronautas comieron ensalada durante una misión. Ambas siembras, sin embargo, han tenido sus complicaciones. En el caso de las flores de zinnia, que tienen un período de crecimiento de entre 60 y 80 días, tuvo que lidiar con el moho que les creció. Con los consejos de la NASA y su intuición de jardinero finalmente salvó varias de ellas y las que murieron fueron congeladas para su estudio en Tierra.

Kelly ha contado el día a día de su huerto en Twitter. A finales de diciembre publicó un mensaje de preocupación y mostró fotos de las plantas con las hojas decaídas. “Nuestras plantas no se ven bien. Esto sería un problema en Marte, voy a tener que canalizarlo con mi íntimo Mark Watney”, bromeó en alusión al personaje de la película The Martian que sobrevivió en el planeta rojo gracias al cultivo de papas. Unas semanas después anunció que estaban retoñando y esta semana dio la noticia que su zinnia había florecido en condiciones de microgravedad. “Sí, hay otras formas de vida en el espacio”, se lee en otro mensaje en su cuenta de Twitter @SpaceCDRKelly, convertida en la bitácora digital de su expedición, una práctica que se ha hecho común en las misiones de la NASA.

El hecho abre nuevas posibilidades de reestructurar el sistema alimenticio de los astronautas, condenados a la comida espacial liofilizada, que incrementa significativamente el presupuesto de los viajes espaciales. El abastecimiento de las tripulaciones durante largas estancias es un asunto no resuelto del todo en más de 50 años de exploración espacial. Por ello, otra investigación de la agencia estadounidense, iniciada este mes en el desierto de La Joya en Perú, está orientada a sembrar variedades de papa que sean capaces de resistir condiciones similares a las del espacio, en específico, las de Marte, o a entornos hostiles dentro de la Tierra.

El experimento de los mellizos

Scott Kelly comenzó su misión el 27 de marzo de 2015. Más allá de sembrar plantas, el principal experimento que hará Kelly será permanecer un año seguido en el espacio, un récord que solo los rusos superan. En cuatro vuelos Kelly diferentes sumará 522 días fuera de la Tierra, por debajo de los 803 días acumulados por Sergei Krikalyov en seis misiones consecutivas.

La NASA se plantea evaluar los cambios que el cuerpo humano experimenta en el espacio, como la pérdida de masa ósea y muscular, los efectos adversos en la visión y en el sistema inmune, en los volúmenes de sangre en el cuerpo, la alteración en las funciones cardíacas, los ciclos circadianos y las aptitudes psicológicas.

Kelly, de 51 años de edad, era el indicado para la misión pues tiene un hermano gemelo, Mark Kelly, un astronauta retirado, quien también será sometido a exámenes para comparar las variaciones que genera el ambiente espacial y terrestre en una genética casi idéntica.

A través de Twitter los hermanos se han comunicado. En noviembre Mark le envió una foto familiar del banquete de Acción de Gracias a la que Scott respondió con su cena empacada. La alimentación es uno de los factores claves a evaluar en la misión. Además, en el espacio, el astronauta será sometido a una radiación similar a la que tendría una persona que viaje de Los Ángeles a Nueva York 5.250 veces; producirá 18,64 kilos de heces, que arderán como estrellas fugaces cuando entren en contacto con la atmósfera; correrá 1.042 kilómetros en una caminadora para mantener su masa muscular y su función cardiaca y beberá 730 litros de orina y sudor reciclados.

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