Conmovedor reencuentro por muro fronterizo de una familia tras 9 años separados

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mayo 04
/ 2016

Gabi Esparza no había visto a su madre y a su hermana cara a cara en nueve años. Pero el fin de semana pasado, las vio por tres minutos.

“Comenzamos a llorar”, dijo Gabi tras el encuentro. “Cuando las vi por última vez, tenía 16 años. Y ahora soy una madre, tengo una familia. Aún no creo que esto haya sucedido”.

Gabi se reunió con su madre, María del Carmen, y su hermana, Susana del Carmen, en el Friendship Park (Parque Amistad) en la frontera entre México y Estados Unidos, entre San Diego (California) y Tijuana (Baja California). Es el único lugar alrededor de un muro alto de 5,4 metros que la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos ha abierto, y es solo la tercera vez en la historia que la agencia lo hace.

Ahora, Gabi vive en Estados Unidos gracias a Programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia en su versión ampliada (DACA, por sus siglas en inglés), que permite que las personas que llegaron a Estados Unidos de niños, y que tenían menos de 31 años en junio de 2012, se queden y trabajen legalmente en territorio estadounidense por dos años.

El estatus de Gabi le impide abandonar el país. Entre tanto, su madre y su hermana, ambas ciudadanas mexicanas, están esperando la oportunidad de entrar a Estados Unidos.

Otras cinco familias como la de Gabi fueron preseleccionadas a través de un proceso de aplicación que ofrece la Patrulla Fronteriza para pasar tres minutos juntas en el Parque Amistad, a propósito del día del niño.

“No solamente estamos aquí para aplicar nuestras leyes migratorias y proteger nuestra frontera las 24 horas del día, sino que nuestros hombres y mujeres también le devuelven a la comunidad tanto como ellos nos dan a nosotros”, dijo Wendy Lee, una vocera de asuntos públicos la Patrulla Fronteriza.

El Parque Amistad fue inaugurado por la exprimera dama Patricia Nixon en 1971, cuando unos alambres de púas separaban a ambos países.

Cuando la señora Nixon llegó al parque, le pidió a su seguridad que cortara el alambre, para que pudiera visitar a varios ciudadanos mexicanos. “Espero que esta barrera no esté aquí mucho tiempo”, dijo en su momento Patricia Nixon.

Desde 1971, el muro en el Parque se ha vuelto más grande, con remodelaciones en 1994 y 2007. Recientemente fue reforzado con una malla de metal en 2012.

“En 1986, hubo unas 628.000 aprehensiones en esta área. Era como el Viejo Oeste”, dijo el agente de la Patrulla Fronteriza Frank Alvarado, que monitorea el lugar.

“Cientos de personas estaban cruzando por aquí. Solamente contábamos con unos 450 agentes fronterizos. Ahora tenemos unos 2.400 aproximadamente en el sector de San Diego, y estamos capturando a 27.000 personas, ese es un incremento del 97%”, dijo el agente.

El muro en el Parque Amistad es una de las razones por las que Enrique Morones comenzó su organización Border Angels (Ángeles Fronterizos), que pide una reforma migratoria y sostiene reuniones en el lugar.

“Cuando se construyó el muro, nadie esperaba tantas muertes”, dijo Morones. “Pensaron que la gente dejaría de pasar, pero no fue así. Comenzaron a cruzarse en áreas más peligrosas. Así que en lugar de que murieran una o dos personas por mes, fueron una o dos personas por día”, dijo Morones.

De acuerdo con la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos, más de 6,000 inmigrantes muertos han sido encontrados en el lado estadounidense de la frontera desde 1998.

Morones dice que ese número puede ser el doble de lo reportado, ya que las autoridades no toman en cuenta las muertes del lado mexicano, y aquellos que no han sido encontrados. Pero los negocios en el área de San Diego están creciendo y más ciudadanos estadounidenses están moviéndose al área donde está el muro.

“Las industrias comerciales no van a invertir y la gente no traerá a sus familias en un área que no les sea segura”, dijo el agente Alvarado. “Así que sin este muro y la presencia de la Patrulla Fronteriza, no sería posible que crecieran los negocios y la población”.

Morones de Border Angel’s piensa que lo mejor sería derribar el muro. “Mi sueño es que ese muro caiga. Cada verano, más gente muere debido a esta barrera que toda la gente que murió durante la historia del Muro de Berlín”, argumenta el activista.

Para Gabi Esperza, el tema es más personal. “Espero que un día no haya muro y que todos podamos ver a nuestros familiares”.

“Este es solo el comienzo”, dijo Esparza, mientras abrazaba a su madre y hermana.

CNN