Comer queso ahora es un lujo (Precios)

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marzo 30
/ 2016

Comer queso en Venezuela se ha convertido en un lujo. Además, la sequía que vive la región y el impacto en el pasto que alimenta a las reses y que incide en los precios de la leche, encarece el producto.

De acuerdo con el diario Versión Final, en el Zulia el tradicional semiduro puede costar Bs. 2.200 a 2.750 -uno de los más económicos-, mientras que el pasteurizado oscila entre los 2.350 y 2.800 bolívares

Por su parte, el queso palmita puede costar entre Bs. 2.450 y 2.800, y el mozzarella puede llegar a valer Bs. 2.850.

Otros tipos de queso como el madurado o de año se cotizan entre los 4.000 y 4.500 bolívares, que en promedio equivalen a más de dos kilos de carne de res de corte de primera, pues un kilo de bistec, lomito o pulpón puede alcanzar un precio de 1.950 bolívares en las zonas más caras de Maracaibo, incluso, los cortes de segunda como la carne para desmechar, guisar y molida, no pasan de los Bs. 1.600, precisa el diario zuliano.

“Es alarmante que cada 15 días nos aumenten el precio del queso. Hemos optado por comprar lo que más compra la gente como el semiduro, pasteurizado o mozzarella, pero no vendemos queso madurado porque es muy caro y no nos genera ganancia, tampoco vendemos queso azul”, dijo al rotativo Génesis Pirela, propietaria de charcutería La Chacinería, en el sector 18 de octubre.

LOS GOLPES DE LA SEQUÍA

Armando Chacín, presidente de Fegalago, aseguró que esta sequía es la peor que ha vivido Venezuela desde hace 85 años y ello indudablemente ha acabado con el pasto que comen las vacas.

Chacín detalló que la producción de leche y queso es mucho más costosa que la de carne porque para manejar o cuidar unas 200 reses bastan dos empleados, mientras que para producir 100 litros de leche aproximadamente se necesita un trabajador, luego de eso, para el queso se necesita un quesero más un ayudante, sin mencionar que el proceso debe hacerse bajo una infraestructura que requiere una serie de condiciones que también generan gastos”.

También añade a la especulación como elemento de la distorsión.

SM