Busquemos a Leopoldo López ; Por Gustavo Briceño

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abril 06
/ 2016

Una vez la Asamblea Nacional dicte la Ley de Amnistía y sea debidamente publicada en la Gaceta Oficial de la Asamblea debemos los venezolanos ir en poblada a pie a buscar a Leopoldo López en su centro de reclusión, así como a los otros presos políticos en las cárceles venezolanas, detenidos injusta e ilegalmente por la autocracia venezolana. Sabemos perfectamente que en las dictaduras o en las actuales circunstancias no es posible el cumplimiento del Estado de Derecho y todo lo que ello significa en una sociedad debidamente organizada. La única forma de contrarrestar la injusticia es con la justicia misma que se manifiesta, no solo con la formalidad en el cumplimiento de las leyes sino en la actuación por hechos de los pueblos cuando observan, por sus propios instintos, que sus derechos son mancillados o desconocidos por las altas instancias del poder.

Es verdaderamente cierto, desde el punto estrictamente jurídico y formal, que la aplicación de la Ley de Amnistía supone correlativamente la aplicación de la propia ley por parte de los jueces encargados en el procedimiento penal o militar judicial, en contra de los detenidos. En otras palabras, una vez se que publica la ley en Gaceta Oficial los jueces deben ejecutarla de forma inmediata, cuya consecuencia es la excarcelación automática del detenido. Sin embargo, sabemos que ello no pasará por cuanto Maduro hará lo imposible para que ello no ocurra e intentará, como es de costumbre, hacer uso de la Sala Constitucional o de cualquier otro sometido tribunal para anular la decisión de la Asamblea o los efectos de la ley de Amnistía. El magistrado o juez que incumpla con la aplicación de la norma incurre en responsabilidad penal y consecuente privación ilegítima de la libertad por parte del preso político.

La Ley de Amnistía tiene legitimidad de origen, entre mucho de sus aspectos, por provenir y ser dictada por la Asamblea Nacional integrada y representada por más de 65 % del electorado venezolano, por los sectores de la oposición, que decidieron refrendarla, como la mayoría del pueblo que son. La democracia social y política se mide por la consecuente obediencia a la voluntad popular y todo lo que ella significa en una nación que sufre las consecuencias de carecer de Estado de Derecho y de división de Poderes Públicos, y la inexplicable tolerancia a la que se someten los órganos del Estado, principalmente del Tribunal Supremo de Justicia, que solo actúa amparado por la idea antidemocrática de favorecer ciegamente los dictados de un poder ejecutivo que se niega a entender y aceptar que el pueblo venezolano muy mayoritariamente decidió en contra del actual Poder Ejecutivo y de sus políticas.

La verdadera democracia supone necesariamente el cumplimiento de las formalidades que la Constitución y las leyes exigen, y las instituciones, junto con los pueblos, en definitiva, son no solo los creadores natos de las leyes, sino sus ejecutores dignos para que la democracia sea, pues, el sustento ideal de una sociedad de seres victoriosos en la que los derechos se cumplan sin la intermediación de instituciones que usurpan sus decisiones y se entrometen desfavorablemente en contra de la voluntad popular. Ir el propio pueblo y ejecutar la ley en su beneficio constituye, en todo caso, una manifestación legítima y perfecta en un sistema democrático. En esta oportunidad se hace necesaria la ejecución por parte del pueblo mismo de la Ley de Amnistía, dada la imposibilidad política y jurídica de cumplirla en nuestro país por los propios órganos del estado. Así lo creo.

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@gbricenovivas