BBC: Gasolineros venezolanos temen que les dejen de dar propina luego del aumento

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febrero 19
/ 2016

Humberto del Jesús López teme que sus clientes, en una bomba de gasolina en el barrio popular de Petare en Caracas, ya no le den propina, después del aumento del precio del combustible anunciado por el presidente Nicolás Maduro.

“Ponte tú que ahora les cuesta 7 bolívares tanquear el carro, pero nos dan un billete de 10 y nos dejan el cambio”, le dice a BBC Mundo.

“Ahora, si les cuesta 300 bolívares, no nos van a dar nada”, lamenta.

Por eso el bombero les está diciendo a sus clientes de confianza, la mayoría de ellos hombres en moto, que cuando el viernes suba el precio de la gasolina, de 1.000% y 6.000% para la de 91 y 95 octanos respectivamente, espera la misma generosidad de parte de ellos.

“Ustedes saben que uno depende de ese ingreso adicional”, les dice.

Y ellos responden: “Claro, claro”.

Los bomberos venezolanos se han acostumbrado a recibir entre 300 y 800 bolívares al día en propinas, lo que les duplica el sueldo mínimo que obtienen de salario.

El combustible en Venezuela era tan barato hasta esta semana que incluso los bomberos recibían en propinas más dinero que la empresa estatal que lo produce, Petróleos de Venezuela (PDVSA).

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Causa y efecto de la inflación

PDVSA destina más de US$12.500 millones al año por el subsidio del combustible, según cifras oficiales.

Eso genera un desequilibrio enorme en las cuentas del gobierno, que financia el déficit fiscal con la impresión de billetes sin respaldo en reservas internacionales.

Y eso dispara la inflación, perjudica la producción petrolera y, en general, profundiza la crisis económica, que ya es grave por la caída del precio del petróleo, entre otras cosas, que es la principal y prácticamente única fuente de ingresos del Estado.

Irónicamente, aunque los economistas dicen que no es ninguna casualidad, si bien el aumento del precio de la gasolina busca contener la inflación, un impacto inmediato será más aumento de precios.

Y esa es justamente una de las preocupaciones de los conductores que vistan las bombas de Caracas este jueves.

“Con el aumento de la gasolina todo sube: los transportes, los alimentos, los sueldos que hay que pagar, todo”, le dice a BBC Mundo María Ina Gómez, en una bomba en el este de Caracas.

Precisamente este jueves, el Banco Central de Venezuela publicó las cifras de la inflación para 2015, que muestran el aumento de precios anual más alto que ha vivido Venezuela en su historia: 180%.

“Y lo que viene”, dice Gómez, con un gesto de preocupación, en referencia a que lo que muchos venezolanos, no solo analistas, vislumbran en el futuro: que la inflación seguirá disparada.

“Estamos protegiendo al pueblo”

El aumento de la gasolina fue anunciado por Maduro junto a varias medidas que buscan resolver el meollo macroeconómico de Venezuela, que además de la inflación presenta escasez de productos básicos, estancamiento de la producción y las importaciones y una caída del Producto Interno Bruto del 5,7%, según las cifras publicadas el jueves por el BCV.

Entre los anuncios se destacan la devaluación del tipo de cambio oficial y el aumento de precios de alimentos básicos, dos medidas, si bien necesarias, que también incentivarán la inflación.

Pero para contener ese golpe en el bolsillo Maduro anunció un aumento del salario mínimo del 20%, así como de varios bonos alimenticios y de pensiones.

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“Estamos protegiendo al pueblo de la inflación inducida y criminal”, dijo Maduro, en referencia a lo que él considera la fuente de todos los problemas económicos del país: la supuesta guerra económica que gesta la oposición, el sector privado y la derecha internacional en contra de la revolución bolivariana.

Pero para María Ros, que maneja una camioneta con su padre de copiloto, “nada de lo que haga este gobierno puede arreglar el drama que estamos viviendo”.

“El aumento del salario te alcanza para dos arepas y un jugo, y dentro de dos meses ni para eso”, asegura.

Su queja es la misma que hace la oposición: “Las medidas están orientadas a clavar una espada en el bolsillo del venezolano”, dijo, por ejemplo, el diputado y economista José Guerra en su intervención el jueves en la Asamblea Nacional, que incluyó las medidas de Maduro en el orden del día.

Consecuencias inesperadas

Pero no es solo la inflación: Robinson Baca, un conductor de carga en una empresa de Caracas, teme que los bomberos no le den recibo cada vez que echa gasolina.

Con el precio actual, le dice a BBC Mundo desde el volante de una camioneta, no había necesidad de reclamar a la empresa las tanqueadas de gasolina, pero ahora tendrá que hacerlo porque no lo puede sacar de su bolsillo.

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“El problema es que las bombas a veces no tienen papel porque de eso también hay escasez y no tienen costumbre de dar recibos”, explica.

Y se queja de que el aceite y los lavados del carro sean cada vez más caros porque “de lo primero hay escasez y de lo segundo hay que pagar mucho porque los autolavados deben pagar por el agua”, que tampoco hay por la sequía.

“Esta es la situación que estamos viviendo en Venezuela”, concluye.

BBC