¡Aunque usted no lo crea! Esto es lo que gana diario un bachaquero

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abril 22
/ 2016

Mientras el actual Ministro de Alimentación y su antecesor evaden la comparecencia ante la Asamblea Nacional, con el fin de no dar la cara al país por la escasez y alto costo de alimentos, compradores de diferentes supermercados del este y oeste de Caracas, luchan por conseguir el pan que llevar a su mesa.

Muchos se preguntan cómo sobrevive un venezolano con un sueldo mínimo que sólo cubre el 14,04% de los 176 mil 945 que ubica el Cendas la canasta básica alimentaria. Buscando esta respuesta, El Cooperante consultó a ciudadanos apostados en una cola a las afueras del supermercado Día a Día, de la Avenida Andrés Bello. Estos coincidieron en que cada vez es más cuesta arriba hallar comida a precios regulados.

De 58 productos que Cendas manejan como alimentos esenciales, 24 están desaparecidos de los anaqueles.

El “compradazgo” más vigente que nunca en las colas Al preguntarle a dos muchachas que venían con pañales desde Farmatodo por otro lugar donde conseguir alimentos regulados, nos manifestaron que podíamos acompañarlas al automercado Luz, ubicado a unas tres cuadras. “Una amiga que trabaja ahí nos dijo que llegaba harina y pasta”, dijeron. En el camino nos comentaron que estaban en varias colas de la zona porque era el día de su cédula y necesitaban conseguir el mayor número de productos para poder revenderlos.

Las muchachas afirmaron que cada una puede ganar diariamente hasta 10 mil bolívares y si llega leche pueden obtener hasta 5 mil bolívares adicionales. “En un día malo sacamos 3 mil bolívares porque le damos algo al contacto del supermercado siempre, hay que mantener el trabajo”, dijo una de las féminas.

Para buscar otras impresiones nos trasladamos al este de Caracas. En el Luz de la avenida Francisco de Miranda la cola era de una cuadra, todos esperaban sin saber que producto podía llegar. Se unían a la cola personas de los supermercados cercanos que se quejaban por no poder comprar. “Allá madrugaron para matarse por azúcar, lo sacaron a las 10:00 de la mañana y en media hora ya no había nada”, planteó.

Al escuchar la conversación, preguntamos a los que pudieron comprar algunas cosas en otros supermercados si “negociaban” lo que habían adquirido. Un hombre de unos 35 años, cabello corto, y ropa deportiva se encontraba sentado en el piso esperando a ver qué llegaba junto a una bolsa con papel, mantequilla, harina, pasta y otros productos escasos; al escuchar que se podía ofertar rápidamente respondió: “Ustedes no saben lo que es joderse en una cola, en La Urbina la matazón empieza desde la madrugada y de allí me vengo hasta Chacao, aquí es más tranquilo, si llega algo en la tarde a esta zona puedo llegar a Petare y por esto me puedo ganar, con suerte, 12 mil bolívares. Si quieres podemos hablar y te puedo conseguir algo para después porque ya esto está negociado”.

El señor antes trabajaba como vigilante y decidió dedicarse a bachaquear. Manifestó sus razones, por cada harina de maíz se gana 580 bolívares, cuando el costo no llega a Bs. 20, sólo con las cuatro harinas que tenía en las bolsas podía obtener 2 mil 320 bolívares de ganancia. “Si siguiera como vigilante no llegaría ni a los 400 bolívares diarios por todo un día arriesgando la vida”, apuntó

En menos de un año, ganancias de bachaqueros se han quintuplicado

En trabajos publicados por El Cooperante durante el mes de octubre de 2014 se documentó que hasta 45 mil bolívares mensuales podía ganar quienes para entonces habían incursionado en la reventa de productos de primera necesidad. En la actualidad este monto podría llegar a los 240 mil mensuales “si se madruga y se aguantan la pela”.

Venezolanos sobreviven a punta de rebusque

No todos han dejado sus trabajos para dedicarse a ser bachaqueros. En las colas de Chacao , varias señoras manifestaron que trabajaban ofreciendo servicios de limpieza en casas y oficinas, sin embargo, comercializan algunos productos con sus jefes inmediatos.

Tal es el caso de María Restrepo, ella limpia tres casas en la zona de Altamira. “Yo compro los miércoles, ese día no limpio porque busco comida para mi familia y materiales de limpieza para el trabajo (…) a mis jefas les pongo el jabón o lo que consiga más barato, si el Ariel está en Petare a 1 mil 200 bolívares yo se lo vendo a 900 bolívares”, acotó.

Por limpiar, Restrepo puede ganar 10 mil bolívares semanales. Revendiendo artículos de limpieza logra duplicar sus ingresos. “Yo también me rebusco bachaqueando”, confesó otra señora que se encontraba también en la misma fila. Dijo trabajar en una escuela en la mañana como maestra. Agregó que el sueldo ha hecho que recorra los supermercados a diario, dice que sobrevive vendiendo entre su grupo de amigos.

“La cosa está muy dura, ya ni los muchachos están llegando a las escuelas porque no tienen que comer, entiendo a los padres porque ni uno tiene para hacer un mercado completo, por eso trato de vender hasta en Facebook con mis hijos”, manifestó la docente que afirma poder obtener hasta 13 mil bolívares adicionales a la semana revendiendo productos.

Otros en la cola se dedicaron a escuchar con cierta molestia y argumentaron que prefieren hacer trueques, este grupo de ciudadanos no se atreven a revender productos con tanto sobreprecio. “Yo con mis vecinos prefiero cambiar alimentos, hacer trueque pues, para nosotros es casi lo mismo pero sin el dolor de cobrar a un amigo un precio de algo que no los vale. Todos sabemos que un arroz, una pasta o una harina se puede cambiar si un precio adicional y así es que sobrevivimos”, dijo Reina Sequera, habitante del mismo municipio capitalino.
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EC