Asombroso recibimiento en Higuerote a votantes de otras localidades

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junio 21
/ 2016

En Higuerote recibían con aplausos y vítores a firmantes de Chacao, Baruta, Guarenas y Guatire

“Si nos para una alcabala, decimos que vamos a un club en la playa; ida por vuelta”, fue la coartada que acordaron los firmantes que se movilizaron fuera de Caracas. La convocatoria quedó fijada para las 7:30 am, en la plaza de Los Palos Grandes; sin embargo, la gente empezó a llegar desde las 6:00 am para abordar los autobuses que salían de la ciudad. A esa hora, ya los puntos de validación situados en Los Ruices y en La Boyera acumulaban cientos de personas. Las opciones para autenticar las firmas quedaban lejos del valle caraqueño: o en Higuerote o en Río Chico.

Casi en simultáneo, salieron dos autobuses repletos de firmantes. Unas 60 personas, en su mayoría de la tercera edad, decidieron viajar más de una hora por carretera y trasladarse 110 km para poder agilizar el proceso en los puntos del área metropolitana.

No cargaban armas ni sustancias ilícitas. Tampoco documentos vencidos. Solo llevaban sus cédulas de identidad. Sin embargo, al pasar por cada alcabala, se oían los murmullos y rezos rápidos para que los efectivos de seguridad no echaran para atrás el procedimiento. De lo contrario, sería un día perdido: regresar a Caracas a las 12 del mediodía acabaría casi por completo con las posibilidades de autenticar las firmas este mismo martes, 21 de junio.

“Ojalá no nos digan nada“, susurró una señora mientras encomendaba el autobús a Dios. Las otras 28 personas guardaban silencio, tratando de no hacer contacto visual con los guardias en la carretera vía Higuerote, como no ocultando nada, ni siquiera las ganas de que haya revocatorio.

A 110 km/h y, luego de una hora y media de trayecto, el grupo que salió de Los Palos Grandes fue recibido con vítores y aplausos en el módulo de la biblioteca pública Don Luis Correa, en la tercera calle de Las Peñitas, Higuerote. “¡Llegaron los de Chacao! ¡Llegaron los de Chacao! ¡Bienvenidos!”, gritaron los voluntarios del centro.

El pasado lunes, 20 de junio, la jornada cerró con un total de 695 rúbricas autenticadas en el punto. Ese día, solo un autobús vino de Caracas y una que otra persona se acercó en su carro particular. “Yo creo que hoy hacemos el doble o el triple“, aseguró Yoadira Díaz, una voluntaria del sitio.

La tercera calle de Las Peñitas no se dio abasto, ni para la cantidad de gente ni para la de carros. No solo de Chacao, sino de Baruta, Guarenas y Guatire llegaban los autobuses, cada uno con 29 o 30 pasajeros. Aunque el lunes una tímida cola se salía del toldo que protegía del sol playero, este martes, la fila se extendió a la cuadra completa antes de las 11:00 am. Unas 160 personas esperaban para entrar a la sala con las dos máquinas y los cuatro testigos de mesa, dos en cada una.

Andrés Sánchez (72) y Luis Chalbaud (71) vinieron juntos desde la capital, sin siquiera acercarse por el punto de La Boyera. Ya familiares les habían advertido de la larga espera en los centros habilitados en el área metropolitana: en El Hatillo, la cola fue de ocho horas y media. En Los Ruices, de más cinco horas. “Y al final no pudo validar”, comentó Sánchez. “Nosotros nos vinimos hace poco más de una hora y lo que tardamos adentro fueron cinco minutos”, agregó Chalbaud.

La familia de Rodrigo Iturriaga decidió madrugar para probar suerte en La Boyera. “Llegamos y había más de 700 personas, sin contar a la gente de la tercera edad“, explicó. De ahí, decidieron arriesgarse hasta Higuerote.

De Guarenas vino Abraham Moreno, un joven estudiante de Ingeniería Mecánica que tomó un autobús desde Guarenas hasta Higuerote. “A mis padres, a mi hermana y a mi abuela les anularon sus firmas”, contó Moreno. “Yo lo que le digo a la gente es que no se dejen llevar por el Gobierno. Si la oposición lo hace mal, se va para afuera igualito. Si nos amenazan, con más razón tenemos que sacarlos”.

Los pronósticos de Yoadira Díaz, la voluntaria del centro de validación, se cumplieron. Para el mediodía, ya el punto había sumado la misma cantidad de firmantes que el lunes. Los carros siguieron llegando. Autobuses también; para esa misma hora, unos 10 ya habían descargado grupos de 30 en 30 en el sitio.

“Yo no pedí permiso en el trabajo. Me vine sola y, si llego tarde, no me importa. Esta cola es más importante“, aseguró la señora María Ruíz. Junto a su hija, Anaida Becerra, Ruíz postergó sus clases de corte y costura para venir a validar su firma.

Desde Curiepe, llegaron cerca de las 9:30 am para poder realizar todo el proceso. Vinieron en autobús y tuvieron que caminar unas cinco cuadras para llegar al centro. Con el tiempo en contra, para ambas, lo principal es autenticar sus rúbricas para que aquellos que fueron anulados puedan ir a la siguiente fase del procedimiento.

“Estamos decididas a buscar un cambio”, expresó Becerra, “firmamos, refirmamos, recontrafirmamos y volvemos a firmar; pero no nos vamos a rendi”.

EC