¡Al detalle! Investigadores hallan por qué la apnea se asocia a una peor evolución del cáncer

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marzo 13
/ 2016

La apnea obstructiva del sueño es un trastorno caracterizado por interrupciones continuas de la respiración durante el sueño. Un trastorno que padece cerca de un 6% de la población mundial y que, lejos de limitarse a un empeoramiento de la calidad del descanso de los afectados, se asocia con un mayor riesgo de enfermedades, caso de las cardiovasculares –entre otras, la hipertensión arterial, el infarto de miocardio y el ictus–. Es más; la apnea del sueño también se asocia con un mayor riesgo de cáncer y, una vez aparecida la enfermedad, con una peor evolución del tumor. Una asociación cuyo mecanismo ha sido descrito por primera vez en un estudio llevado a cabo por investigadores del Hospital Clínic de Barcelona y presentado en el marco del XXXI Congreso Anual de la Asociación Europea de Urología (EUA) que se está celebrando en Múnich (Alemania).

Como explica Antoni Vilaseca, director del estudio, «los pacientes que padecen apnea obstructiva del sueño presentan hipoxia intermitente durante la noche. Y nuestros resultados muestran que esta hipoxia intermitente tiene el potencial de promover la formación de nuevos vasos sanguíneos en los tumores, lo que conlleva que estos tumores tengan acceso a más nutrientes».

Alimentar el tumor

Las pausas respiratorias típicas de la apnea del sueño conllevan hipoxias, esto es, una bajada de los niveles de oxígeno en el organismo. Y ante esta situación, dado que los órganos y tejidos no reciben un aporte de oxígeno suficiente, el organismo incrementa la producción del factor de crecimiento endotelial vascular (VEGF) para, así, promover la formación de nuevos vasos sanguíneos. El problema es que, en caso de tener un cáncer, los nuevos vasos sanguíneos también pueden ser utilizados por el tumor para nutrirse y crecer.

Para llevar a cabo el estudio, los autores utilizaron un modelo animal –ratones– de cáncer renal al que sometieron a distintos niveles de oxígeno para simular las hipoxias que tienen lugar en la apnea del sueño.

Los resultados mostraron que los 12 ratones sometidos a hipoxias intermitentes tuvieron mayores niveles de células progenitoras vasculares y células endoteliales –esto es, los tipos de células necesarios para la formación de nuevos vasos sanguíneos– dentro de sus tumores. Un incremento, por el contrario, no observado en los 12 ratones ‘control’ en los que, igualmente con cáncer renal, no se indujeron interrupciones de la respiración.

Es más; los animales sometidos a hipoxias intermitentes también mostraron una elevación estadísticamente significativa de los niveles de VEGF.

Cuestión de oxígeno

Y las evidencias observadas en el estudio, ¿son también aplicables a los seres humanos? Pues como comenta Antoni Vilaseca, «los resultados derivan de un modelo animal de investigación, por lo que necesitamos ser cautelosos a la hora de aplicarlos a los humanos. Sin embargo, nuestro estudio muestra un mecanismo plausible de cómo las enfermedades y trastornos que cursan con una restricción del flujo de oxígeno a los tejidos, caso de la apnea del sueño, pueden promover la evolución del cáncer».

Como indica Arnulf Stenzl, presidente del Comité del Congreso, «es cierto que se trata de un estudio experimental. Pero, asimismo, también es un estudio muy destacable, dado que demuestra la influencia de la deficiencia de oxígeno en el crecimiento del carcinoma de células renales tanto primario como metastásico».

No en vano, concluye Arnulf Stenzl a propósito de los resultados, «puede postularse que el aumento de la oxigenación de la sangre podría ser el mecanismo subyacente por el que el no fumar, la práctica de actividades deportivas –sobre todo de deportes de resistencia–, la reducción del índice de masa corporal y otros cambios en el estilo de vida que aumentan el aporte del oxígeno a los tejidos tienen un efecto beneficioso sobre la evolución de los tumores renales y de otros tipos de cáncer».

ABC