¡Llegó la hora! ; por Pompeyo Márquez

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febrero 08
/ 2016

No se trata de asumir un optimismo “panglosiano”, referido al Dr. Pangloss, de la famosa obra de Voltaire “Candido” que todo lo veía “color de rosa”, al igual que otro personaje de dicha obra a quien le cortan una pierna y está “feliz” porque salvó la vida.

Se trata de optimismo con base real y que está respaldado por la unidad más amplia y por 8 millones de electores venezolanos. Es indudable que el país no puede vivir eternamente sin justicia, sin separación de poderes, con elecciones desiguales para las partes y orquestada por un CNE al servicio del Ejecutivo y con un respaldo incondicional del TSJ. Un país no puede vivir sin instituciones y estar sometido a la voluntad de una cúpula militar-civil. Por eso decimos que llegó la hora de traducir en hechos la opinión de la abrumadora mayoría expresada el 6-D.

Llegó la hora de cambiar, de crear una nueva realidad política, social, económica e institucional. Somos partidarios de un adelanto de las elecciones presidenciales. Venezuela “no está castigada” para tener que esperar el 2019. Lo que está en juego es la vida misma del país.

Se impone la formación de un gobierno de transición, exigir la salida de Maduro y de su cúpula de ineficaces, que día a día dan muestras de no tener ni pizca de conocimiento de cómo administrar un país. Es impensable que pueda haber gobernabilidad cuando la inmensa mayoría de los venezolanos repudia a este gobierno. Por eso la hora no es la de pedir aun cuando debe hacerse, más agua, más electricidad, más empleo, sino plantearse como un objetivo presente el cambio de gobierno, como lo explicita el diario El Nacional, en su editorial “Goodby Nicolás”, dando ya por sentado que se avecina un cambio de gobierno y la sustitución de unos fracasados por gente experimentada en el manejo de la administración pública.

Le toca a la dirección política combinar las luchas sociales, políticas, económicas, con las movilizaciones por la amnistía y la reconciliación nacional, poniendo fin a las diatribas y descalificaciones y el absurdo de los absurdos de no reconocer al adversario, cuando el pluralismo político indica que hay otros que piensan distinto a nosotros y plantea como una necesidad respetar a las minorías y en este caso a la mayoría que se expresó el 6-D por el cambio.

Están dadas las condiciones tangibles para cambiar el país. Ese cambio requiere que se haya formado la fuerza alternativa democrática, pues bien esa fuerza existe, no es una ficción sino una realidad… Por eso decimos: ¡llegó la hora de cambiar y abrirle a Venezuela un porvenir democrático, de libertades, de desarrollo armónico con equidad, de un gobierno de Unidad Nacional que gobierne para todos y permita barrer los obstáculos que se oponen al cambio. Llegó la hora de cambiar el fracasado modelo político ­ económico al estilo del aplicado en Cuba y Corea del Norte. Si Maduro tuviere una “ñinguita” de amor por el país, debería facilitar la transición y renunciar.